Su nombre significa “Quién contempla el afligido sonido del mundo”
Dentro de la mitología Budista-China, Kuan Yin es una deidad que simboliza a la madre protectora, a la “madre cósmica”, equivalente a otras figuras de culturas y religiones como la virgen Maria en el Cristianismo, a las milenarias: Isis en el antiguo Egipto; Tara en el Budismo Tibetano y Shakti, Parvati, Sita o Radha en el Hinduismo. Kuan Yin es todo amor y la encarnación de la gracia, la belleza y la misericordia. Se le representa con vestiduras blancas, con un rosario de cristal que sostiene en su mano derecha.
Su símbolo es el loto de 5 pétalos, mientras que su rayo es de color Violeta representativo de la fuerza espiritual.
De acuerdo con una creencia popular de China, Kuan Yin vive en la isla de Pu-tuo-shan (El mundo de Lapislázuli), donde está el palacio sagrado de la diosa. Cuenta la leyenda que antes de su ascensión, Kuan Yin era hija de un hombre rico y cruel que pretendía casarla basándose en la posición social; ella se opuso a los deseos de su padre y busco refugio en un templo, allí fue conocida por su dulzura y buenas acciones. Su padre estaba tan molesto por la desobediencia, que ordenó su muerte, pero sus positivas acciones la elevaron al cielo en forma humana. Dicen que estaba tan conmocionada por el sufrimiento de la humanidad que al llegar a las puertas del cielo escuchó sollozos que venían desde la tierra, entonces decidió retener su forma humana y ayudar a otros para que todos los seres vivientes se iluminaran.
Kuan Yin es una de las deidades encargadas de practicar acciones de sanación sobre la humanidad, pertenece al equipo Kármico, y según las leyendas habría vivido por 1.000 años antes de ascender. Se dice que hace 14.000 años recibió la corona de Chohan del Séptimo Rayo para el próximo ciclo de 2.000 años. Estando en tal posición desde 1954, fecha en la cual Saint Germain la dejó. Por lo que Kuan Yin es iluminadora e interceptora de la Séptima era de Acuario.
Existen muchas leyendas que dan cuenta de los milagros realizados por ella para socorrer a aquellos que buscaban su ayuda. Tales historias siempre realzan su compasión, su santidad, su iluminación, su amor incondicional y su accesibilidad para con todos los seres. Lo que hacen de Kuan Yin la más amada de las deidades del mundo chino y la sitúan en una posición única dentro de las Jerarquías Celestiales, y es que Kuan Yin está libre de orgullo o deseo de venganza, es la diosa que no se dispone a castigar.
Los monumentos Budistas más importantes dedicados a Kuan Yin se encuentran en Vietnam, entre los que destacan: La montaña de mármol, Pagodas y Altares. Particularmente en Vietnam la gran Madre es invocada como protectora en tiempo de desastres naturales y patrona de aquellos cuyas vidas dependen de elementos como las armas, por lo que es tradicional encontrarla en altares de granjeros y pescadores.
Su figura es tan importante que ha trascendido fronteras, sin duda, la masiva emigración de orientales a América y Europa ha contribuido a la difusión de la imagen de Kuan Yin, haciendo que en Occidente también existan altares en su honor. Su llama arde incesantemente entre sus devotos; ellos buscan su guía y apoyo en todas las áreas de la vida. Comprende la naturaleza del temor y la angustia, por lo que responde a ellos con compasión. Diosa Madre al fin y al cabo.
También existen otras formas de personificar a Kuan Yin, como la deidad de los 1.000 brazos y los mil ojos, o la deidad de once cabezas. En las representaciones de Kuan Yin con 1.000 brazos, se dice que cada mano representa un mudra diferente, los que simbolizan diferentes medios para salvar a los seres afligidos, por ejemplo sus manos en posición ahuecada representan la forma del Yoni Mudra, simbolizando la matriz como la puerta de entrada a este mundo a través del principio universal femenino.