Su nombre significa dama o señora.
Deidad de la sexualidad, la fertilidad, el amor, la magia y el liderazgo. Su nombre corresponde al sexto día de la creación “Viernes” y el día que para la astrología, a través de Venus, esta relacionado con el amor, la lujuria, la vitalidad erótica y el romanticismo. Dentro de las tradiciones de
los antiguos pueblos nórdicos se encuentra el culto a la diosa Freya, era una de las líderes dentro del matriarcado de diosas de un culto de carácter erótico y orgiástico que se le rendía principalmente en Suecia y Noruega.
Se dice que Freya era la más bella entre las diosas existentes. Tenía una manta mágica de plumas con la que se transformaba en un halcón y una corona de flores en su cabeza. Su mayor tesoro era el collar mágico de los Brisings que le habían fabricado cuatro gnomos, se dice que cuando Freya vestía sólo con su collar, ningún hombre podía resistir sus encantos.

Freya era la encargada de repartir el rocío sobre los campos cada mañana. Reinaba sobre la vida y la muerte, el amor y la magia los animales, en especial los gatos (símbolos de sexualidad en las culturas germánicas y egipcias). Su
principal habilidad era la de volar; lo hacía en un carruaje que cruzaba el cielo a gran velocidad conducido por dos gatos: Bygul (abeja de oro) y Trjegul (árbol de ambar dorado). Estos gatos eran los encargados de llevar a la diosa
de un lugar a otro. Se cuenta que eran tan grandes y fuertes que un día el gran Thor dios del relámpago y el trueno quiso alzar en brazos a unos de estos gatos y le fue imposible despegarlo del suelo.

Freya era hija del dios del mar Njord y de Nerthus, diosa madre de la tierra y hermana de Freyr, dios de la prosperidad. Se dice que Freya se caso con el furioso dios Odr, con quién tuvo como hijas a Hnoss y Gersini (joya y tesoro) cuenta la leyenda que Odr en uno de sus tantos viajes se perdió, por lo que Freya le lloró con lágrimas de oro rojo.
Es posible que el esposo perdido de Freya, en realidad fuera el dios de la destrucción y las batallas Odin, con quien compartía los muertos en batalla, por ello a Freya también se le asocia a las guerreras Valquirias. Después de la imposición del cristianismo a la gente del norte, la iglesia hizo lo posible para eliminar la figura de Freya, sin obtener resultados
favorables para ellos. De esto dan cuenta hechos como por ejemplo: que Freya aparece en el himno nacional danés, tal vez como resultado del romanticismo en el siglo XIX. Existe también un dicho popular para el coqueteo que dice “Tener
los gatos de Freya en los ojos”. También aparece pintada en el interior de las paredes de la catedral de Schleswig.
Freya continua viva en los pueblos germanos, a pesar de la oposición de los clérigos cristianos, a veces es recordada en su antiguo rol de diosa divina, otras veces en su rol de “demonizada” por alguna influencia cristiana.

“La sexualidad unida a la creación, se transforman en un impulso vital para la creatividad. Produce un despertar del cuerpo, que se impulsa con placer y energía, lo que permite ejercer un rol de líder y ser fuente de iluminación para los demás”. Freya 0 A.C.
Autora: Claudia Ruiz Montecino, Derechos Reservados.
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