Su nombre significa exaltada y brillante.
Cuenta una leyenda que Brigit fue hija del dios celta Dagda y
que nació con una llama de fuego sobre su cabeza que la conecto con el
universo. En las culturas celtas se le considera diosa triple del fuego;
representa a la doncella, la mujer madura y la anciana. Aparece en la tradición
irlandesa con distintos nombres, que simbolizan las funciones sociales que se le
atribuyen, pertenece a las tres clases de la sociedad indoeuropea: diosa de la
inspiración y de la poesía (clase sacerdotal), protectora de los reyes y
guerreros (clase guerrera) y diosa de las técnicas (clase de los artesanos,
pastores y labradores). En su más temprana encarnación, como Breo-Saighit, fue
nombrada La flama de Irlanda, Flecha Flamígera y también fue idolatrada en
Gales, España y Francia.

Otra leyenda que tiene a Brigit como protagonista (aunque en realidad no existen
pruebas que demuestren que haya existido como una mujer real) cuenta que nació
en Irlanda del druida Dubthach y la esclava Broicsech y que fue llevada a Iona
(Isla de los Druidas) por su padre. Se dice que antes de su nacimiento el druida
Aodh había profetizado que la esclava habría de dar a luz a una niña
radiante, que brillaría como un sol entre el cielo y las estrellas. Tras una
infancia llena de prodigios y misterios entre los que cuentan como su padre
enfurecido porque Brigit donaba sus posesiones a los más desposeídos, la llevó
a Leinster y la vendió como esclava a la corte del rey. El rey al conocer los
antecedentes de la venta, replicó al padre que no podía comprar a la doncella,
pues sus méritos ante Dios la enaltecían. Después de este episodio llegó un
acontecimiento que cambio la vida de Brigit: en la víspera del nacimiento de
Jesús, fue transportada por ángeles desde Iona a Belén para convertirse en la
salvadora y protectora del niño Jesús.

Cuenta la leyenda que cuando José y Maria huían de la persecución de Herodes,
Brigit prendió fuego a su rojiza cabellera, para así, distraer a los
centuriones que habían descubierto a Jesús y se disponían a atraparlo. De
esta manera le salvo la vida, para luego asistir a Maria en el parto, dicen que
cuando Jesús nació, Brigit le colocó tres gotas de agua en su frente y se
convirtió en su nodriza.

A Brigit también se le considera como uno de los aspectos de
la diosa Danu, asociada a la energía de Imbolc la primera fiesta celta del año
solar que celebra la llegada de la primavera. Tenía sus propias sacerdotisas en
su templo de la ciudad de Kildare, en Irlanda. Estas debían ser siempre 19,
representando el ciclo de años que forman a su vez el "Gran Año
Celta". Sus vestales se encargaban de mantener el fuego sagrado siempre
encendido en el altar y cumplían también el rol tanto de meretrices sagradas
como de guerreras amazonas, probablemente para defenderla cuando su culto se vio
amenazado.
Cuando esta Diosa pagana fue “santificada” el cuidado de su templo en
Kildare, pasó a manos de las monjas católicas, adoptando el nombre de Santa Brígida.
Estas mujeres fueron conocidas como “las hijas vírgenes del fuego”. El
altar de Brigit en Kildare permaneció activo hasta el siglo XVIII y fue cerrado
por la monarquía. El fuego fue extinguido por primera vez en el siglo XIII y
vuelto a encender hasta que Enrique VIII ordenó la disolución de los
monasterios. La hermana Mary Minchin, monja de Santa Brígida en la iglesia de
Kildare, volvió a encender la llama el 2 de Febrero de 1996 y desde entonces
permanece vivo.

El poder inspirador de Brigit fue muy importante para poetas y artistas, también
su enseñanza sobre los instrumentos que ayudaban a las personas en sus
trabajos, y por último su poder de sanación, emanado de su conocimiento acerca
de hierbas que quitaban dolores y sanaban a los enfermos. En Irlanda todavía se
ponen lienzos blancos en las ventanas, para que sean tocados por el fuego
ardiente de su inspiración. Las tradiciones y costumbres que la veneran se han
mantenido hasta el día de hoy de un modo mucho más vivo que en ninguna otra
deidad del panteón celta.
Autora: Claudia Ruiz Montecino, Derechos Reservados.
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