Samia, es considerada una de las grandes intérpretes
de danza oriental, su rol fundamental en la historia de las bailarinas egipcias
fue difundir la danza oriental en Hollywood y en las escuelas de Europa. Su
verdadero nombre era Zeinab Khalil, nació en 1924 en un pequeño
poblado llamado Wana, se mudó a ciudad de El Cairo a principios de los
años cuarenta, escapando del maltrato que le propiciaba su madrastra,
por lo que se instaló en casa de su hermana, después de un tiempo
y por problemas con su hermana decide marcharse para reorganizar su vida. Fue
así como llegó al casino de Badia Masabni, quien la acogió
y de inmediato reconoció su talento bautizándola con el nombre
artístico de Samia Gamal. Badia decidió dejarla en manos de una
destacada profesora de la época llamada Jacque, quien entrenó
a Samia en las artes del Ballet, Jazz, Tap, Danza Contemporánea y Danza
Moderna. Sin embargo, Samia destaco por desarrollar su propio estilo de baile
que provenía de sus raíces: el Baladi. Samia era muy talentosa,
destacaba en todas las coreografías, además de ayudar a las demás
coristas. Se dice que en su primera interpretación como solista, olvidó
la coreografía por lo que se retiro del escenario en estado de pánico,
sin embargo, tras el abucheo del público, fue obligada por el coreógrafo
a volver a salir a escena, entonces Samia se armo de valor, comenzó a
improvisar la danza y desde ese momento fue aclamada por el público,
por lo que Badia la contrató como solista una vez por semana, y este
fue el principio de una larga carrera.
Cuando Samia ingresa al casino Badia, Tahia Carioca ya era
muy famosa y una de las principales solistas del casino, Tahia al conocer a
Samia y conmovida por su historia de vida, le brinda apoyo y así se convirtieron
en grandes amigas, vínculo que perduro hasta la muerte de ambas.
En la siguiente fotografía y video, se refleja la amistad que existía entre ambas bailarinas.
En cuanto a su vida amorosa, se dice que el gran amor de Samia
fue el cantante libanés Farid Al Atrash, con quien comenzó
una historia de amor que duro alrededor de 5 años. Ambos comenzaron una
afanosa carrera como actores en diversas películas, hasta que Farid opto
por producir sus propios filmes, en los cuales cantaba para Samia y ella danzaba
todas sus canciones. El primer filme se llamó Habib El Omr
(El Amor de mi Vida), y el éxito fue rotundo, por lo que ambos artistas
se hicieron populares entre los egipcios de la época. La fama de Samia
llego a países como El Líbano y Siria. Luego de cinco años
de amor y éxito, Samia sintió la necesidad y la seguridad para
proponer matrimonio a Farid, sin embargo, este se negó, argumentando
que debido a que provenía de una familia real, proveniente de las Montañas
Druz, no podía contraer matrimonio con una bailarina-actriz, puesto que
el matrimonio sería considerado como un deshonor familiar, por lo tanto
sería desterrado y desheredado. Este “prejuicio social” destruyó
a Samia, se dice que estuvo muy deprimida por lo que cerró las puertas
y no quiso ver a nadie durante un buen tiempo.
En la fotografía y video, Samia junto a Farid.
Sin embargo, durante todo ese tiempo las ofertas de trabajo
seguían llegando para Samia, se cuenta que rechazó varias propuestas
interesantes, hasta que un día y sintiéndose mas recuperada del
golpe que había recibido, aceptó una propuesta de trabajo para
desempeñarse como bailarina en unos clubes nocturnos de Europa. Aceptó
con la convicción que este nuevo empleo sería un aporte para olvidar
definitivamente a Farid. También aceptó un papel protagónico
en una película junto al cantante libanés: Mohamed Mar-ie, no
muy conocido en el mundo musical, excepto por la canción La Ya
Helow La (No, Mi Hermosa, No).
Después de un tiempo de retomada su carrera artística
y ya recuperada, Samia vuelve al Cairo, en donde conoce a un millonario estadounidense
dueño de una finca llamado: Jack King quien le propone matrimonio y se
convierte al Islam por ella, adoptando el nombre Islámico de Abdullah
King. Samia parte a Estados Unidos con su marido y continúa en contacto
con sus amigos, sin embargo, debido a varias dificultades conyugales, decide
divorciarse y volver a Egipto, para nuevamente retomar su carrera artística.
Se presentaron nuevos éxitos en la vida artística de Samia y también
apareció un nuevo amor, el actor Roshdy Abaza, un hombre muy atractivo
que rompió el corazón de todas las muchachas de Egipto al casarse
con Samia. Con Roshdy pudo construir una relación estable, se dice que
Samia fue muy feliz en esta nueva relación, tuvieron una hija a quien
llamaron Quismet y entregaron en matrimonio cuando aún era muy joven.
Se cuenta que el matrimonio de Samia y Roshdy se rompió tras 17 años
de unión, época en la que Samia decide una vez mas, retirarse
del mundo artístico, a pesar de las múltiples ofertas que le llegaban
de Europa y América para enseñar. No obstante, después
de un tiempo Samia vuelve al mundo de la danza, donde fue muy bien recibida,
y celebraron su relanzamiento al mundo de las estrellas con una fiesta privada
ofrecida por el compositor egipcio Mohammed Abdel Wahab, quién había
compuesto piezas musicales especialmente para ella. Este regreso artístico
fue corto, Samia se retira en forma definitiva en 1972 a la edad de 60 años,
se dice que volvió a bailar a los 70 años, poco antes de su partida,
vivió sola hasta el 1 de Diciembre de 1994, día en el que fallece
en su querida tierra de El Cairo. Asistió a su funeral su gran amiga
Tahia Carioca, a pesar de la importancia de Samia en el mundo artístico
de su país, la noticia no tuvo mayor trascendencia en Egipto y su partida
fue en el más absoluto anonimato.
En cuanto a su danza, Samia se caracterizó por introducir
novedades en la danza del vientre. Entre ellas, fue la primera bailarina que
por casualidad comenzó a danzar descalza, imponiendo así, un modelo
de interpretación de la danza oriental. También se le atribuye
el uso del velo, se cuenta que fue una bailarina rusa llamada Ivanova, quien
le ayudo a mejorar los movimientos de sus brazos, para una mejor manipulación
del velo. La danza de Samia era una fusión, entre la danza árabe
y la danza clásica occidental. Samia usaba grandes desplazamientos cuando
danzaba, necesitaba de mucho espacio para moverse a diferencia de otras bailarinas
de la época, los grandes giros y arabescos, eran movimientos que la caracterizaban
cuando danzaba y que sin duda han inspirado a las nuevas generaciones de bailarinas.
Era tal su fama que el rey Faruk la nombró Bailarina Nacional de Egipto.
En cuanto a la cinematográfica deja una herencia con
más de 80 películas con ella como protagonista, entre las que
destacan: Ahebbek Enta, Alí Baba y los cuarenta ladrones, Oulch
Lehad, Verre del Un et cigarrillo del une y Valle de los reyes.