Mucho se habla en torno a los beneficios que la práctica de la danza
oriental otorga, sin embargo, no se argumenta como sucede y personalmente
creo que se abusa del concepto terapéutico que se le asigna, lo que
crea falsas expectativas en quienes se inducen en su práctica buscando precisamente
algo que beneficie su salud emocional. Lamentablemente esto no sucede solo
en las ofertas que encontramos de danza oriental, el mercado hoy ofrece una
serie de terapias alternativas u holísticas de carácter “espiritual”
alusivas al bienestar humano, que muchas veces se alejan de la ética
profesional e incurren en graves faltas hacia la dignidad y bolsillo del ser
humano.
Este artículo se enmarca dentro de un proyecto de investigación
y pretende dar una mirada a los aspectos psicológicos que se vislumbran
en la práctica de esta hermosa danza, en relación a sus orígenes
y posibles efectos terapéuticos en su contexto actual.
Orígenes de la Danza Oriental
En los inicios de la humanidad, la tierra y el universo eran
considerados elementos sagrados, por tanto, respetados y venerados. En este
sentido todas las manifestaciones dancísticas de antaño, nacieron
como una forma de devoción hacia los elementos que conforman el universo.
La tierra era considerada la gran madre, Pachamama para los aimarás,
representativa de lo femenino y de la capacidad de procrear, por ello se le
rendían cultos en ciertas épocas y no se abusaba de los recursos
que esta entregaba. Es en ese contexto donde emerge la danza oriental, Raks
Sharki en árabe, surge dentro del grupo que vamos a denominar Danzas
Raíz, por su conexión directa con la tierra a través de
los movimientos pélvicos.
La pelvis despierta al igual que los pies y la respiración
se constituyen como los puntos de contacto que la humanidad tiene con la tierra.
Para que la pelvis despierte o se active es necesario entrar en el eje corporal,
lo que Alexander Lowen (Bioenergética) definió como Enraizamiento,
es decir volver a la raíz, a sostenerse en la tierra, la postura clásica
dice relación con las rodillas levemente flexionadas, lo que a su vez,
permite el movimiento pélvico, y con los pies abiertos a la altura de
las caderas. Esta postura la podemos apreciar en todas las danzas raíz:
orientales, africanas, pascuense, tahitianas, rom, algunas danzas indígenas,
etc. El enraizamiento es un recurso utilizado en psicoterapia corporal, lo denominamos
Graunding y tiene algunas variaciones a diferencia de la danza, sin embargo,
la raíz es la misma. Cabe destacar que la única forma de generar
movimientos en la zona pélvica sin causar lesiones en la zona lumbar,
es a partir de la flexión de rodillas, de esta manera el peso del cuerpo
recae en los muslos, liberando la espalda de cualquier tensión. Recalco
esto, porque he podido observar que muchas mujeres mueven sus caderas, sin tener
conciencia del como lo hacen, simplemente porque aprendieron mirando, en donde
claramente el movimiento no fluye desde las rodillas, pues estas, se encuentran tensas.
Volviendo a los orígenes, diremos que el raks sharki
nace como un rito de amor hacia lo femenino y de devoción a los símbolos
que lo representaban. Como una forma de celebración de carácter
espiritual convertida en un acto de agradecimiento y petición, seguramente
lejana al concepto de show en el que hoy se desenvuelve. Esta danza brota desde
la emoción en la colectividad, transmitida generacionalmente por patrones
culturales. Florece en un mundo inimaginable para nosotras, anterior a las colonizaciones
y dominaciones religiosas, anterior a los sistemas políticos y sociales
que hoy nos gobiernan. Seguramente en ese mundo que nos precede, la danza oriental,
entre otras formas dancísticas y otras prácticas de sanación
orientales y chamanicas, cumplían con objetivos terapéuticos también
inimaginables y esto porque el mundo estaba constituido de otra forma, en ese
mundo no mediaba el capital, mediaba solo el amor por la naturaleza y la vida,
que se expresaba en una entrega absoluta a través de sus danzas, cantos
y ritos de carácter religioso, ese amor se expandía como un sentimiento
tribal entre los pueblos, intensificando su fe y creencias, conectándolos
con todos los elementos del universo, estimulando así, vibraciones energéticas
que estallaban en catarsis colectivas y provocando efectos curativos entre sus
manifestantes. Estos ritos y efectos sanadores se mantienen entre algunos pueblos
y tribus nómadas que han sobrevivido a la modernización y al capitalismo,
como es el caso de algunos pueblos asiáticos, africanos, del medio oriente
y algunas tribus en latinoamérica protegidas por el amazonas, donde su
particular mundo permanece lleno de otros campos energéticos.

Cuerpo y Energía, Enfoque Reichiano
Wilhelm Reich es el gran precursor de todas las técnicas
corporales tan difundidas en occidente hoy en día, gracias a sus investigaciones
y descubrimientos se abrió un portal que permitió ampliar la visión
reduccionista que se tenía sobre el ser humano, por ende, la apertura
de un nuevo conocimiento en el campo de la psicología. Reich termina
con el dualismo mente/cuerpo y expone una serie de evidencias científicas
que han permitido demostrar que cuerpo y mente conforman una unidad total, en
tanto, que lo mas inconsciente es el propio cuerpo, en este se registra nuestra
historia de vida, emociones, deseos, etc. el cuerpo habla por si solo, nada
estaría oculto a diferencia de lo planteado por Freud “que el inconsciente estaría en la psiquis de las personas”, por el contrario,
a partir de los descubrimientos de Reich podemos afirmar que lo mas visible
es el inconsciente registrado en el cuerpo.
Wilhelm Reich es uno de los grandes maestros de la psicología
y cabe destacar que sus investigaciones abordaron otros espacios del conocimiento
científico como la biología, química, física, sexología
y sociología, entre otras ciencias. Por lo que sus teorías significan
un gran aporte en nuestros tiempos, instaurando precedentes en una nueva comprensión
acerca de las enfermedades, por lo que todas tendrían un origen emocional
(enfermedades psicosomáticas). A partir de esto, podemos entender la
inminente preocupación que existe en occidente por la comprensión
de procesos corporales asociados a emociones, sentimientos y contenidos simbólicos,
la mujer y el hombre occidental paulatinamente comienzan a representarse a partir
de un nuevo lugar “su propio cuerpo”.
En este sentido Wilhelm Reich desarrolla las bases para
una teoría económico-sexual que permite una profunda comprensión
de la sexualidad humana, en relación a entender lo que es una efectiva
potencia orgástica a partir del placer y de como el sentimiento sexual
puede llegar a convertirse en angustia. Esta teoría es conocida como
“La teoría del orgasmo” y se desarrolla extensamente en su
gran obra “La función del orgasmo” donde Reich identifica
una energía que se encuentra no tan solo en los humanos, sino que también
en la atmósfera y en el cosmos, es decir, en todos los elementos que
conforman la naturaleza y la denomina: Orgon (organismo) Reich presenta una fuente
muy rica de comprobaciones experimentales relativas a sus orígenes, propiedades
y vínculos con el funcionamiento natural de la vida, la energía
descubierta por Reich coincide en varias de sus características con las
energías descritas por las sabidurías: china e india: ki y Prana
respectivamente. Reich en sus teorías postula que al estancarse o bloquearse severamente esta energía orgonómica, nos exponemos a una serie de
enfermedades y destrucciones en nuestras vidas.

Reich, observando a sus pacientes, se dio cuenta que existen
tensiones corporales, que se establecen en sentido transversal formando anillos
de coraza. El flujo natural de energía es predominantemente longitudinal,
o sea de arriba hacia abajo siguiendo la anatomía del cuerpo. Los anillos
identificados por Reich fueron siete: ocular, oral, cervical, torácico,
diafragmático, abdominal y pélvico (similares a los chacras orientales).
Por varios motivos, tanto vinculares, como culturales y sociales, a lo largo de
nuestra historia personal, se instauran bloqueos en estas zonas que van reprimiendo
el flujo natural de energía (orgon), que comienza a perder su característica
vital y dinámica, tornándose disfuncional y configurando una estructura
rígida, que reduce la espontánea capacidad de sentir y percibir nuestras
emociones, es decir, se produce lo que en psicología corporal entendemos
como desconexión emocional. A esta estructura Reich denomino Coraza Caracteromuscular,
y se constituye como un sistema de defensa que construimos para resguardarnos
del ambiente que nos rodea y del miedo que nos provoca nuestro sentir, en definitiva, esta coraza
configura nuestro Carácter (forma de ser y sentir), tema que Reich desarrolla
extensamente en su obra: “Análisis del carácter”.